holii

viernes, 25 de septiembre de 2009

Presentándonos

Qué tal? Me llamo Deborah Ombrez. Sí, leíste bien, ese es mi nombre y no te imaginás la cantidad de gastadas que me banqué durante la vida, sobre todo en la secundaria, pero bueno, son las cosas que me tengo que bancar por ser hija de mis viejos. Tengo 17 años, no fueron 17 años fantásticos, pero tampoco voy a pedir de todo.
Con mis viejos, la relación varía depende los días... mejor dicho depende de nuestros humores. Hay días en los que discutimos, y otros en los que no llevamos bárbaro. Es más, hay veces que ni siquiera varía en cuestión de días, sino de horas o hasta minutos incluso.
Igual, la realidad, es que no estoy acá para hablar de mis viejos, estoy para hablar de los quilombos en los que yo solita me meto. Hace un tiempo era una mina bastante (muy) enamoradisa; estaba enamorada del amor propiamente dicho. Pero algo cambió en mí, y creo que típico de la edad, o no? Okey, la cuestión es que cambié y dejé de creer tanto en el amor y en las palabras de los hombres que se me acercan (o a los que yo misma me acerco). En el fondo, muy en el fondo, sigo creyendo, pero por experiencias empecé a dudar. Por ejemplo, me empecé a preguntar si era necesario encontrar al amor de mi vida a esta edad, en la que puedo vivir de joda. Entonces, comencé a salir más, a conocer gente pero sin esperar muchas cosas a cambio.
Y ahí empezó el quilombo... todas las historias tienen un pero no? Y esta historia, que más que una historia cualquiera es mi vida, tiene su propio pero.
De a poco voy a ir contando, mi idea es simplemente expresarme, estoy segura de que otras, al igual que yo, pasan por estas situaciones.

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